
Con el tiempo me he dado cuenta que la amistad es algo muy complejo, desde cualquier lado que la mires. Es susceptible a rupturas, idas y venidas, en donde puede pasar desde el esplendor hasta el sufrimiento de perder algo que tú tenías seguro en la vida: tu AMIGO.
Exactamente eso me pasaba con él, peleábamos, discutíamos, y nos enojábamos, ya era parte de nuestra rutina y de hecho puede que sea lo especial de nuestra relación. Lo bueno es que todas esas veces terminábamos reconciliándonos y esos pensamientos de odio y ese “no sé como cresta somos amigos”, se cambiaban por la amistad de siempre con uno que otro desacuerdo en nuestro historial.
El otro día tuvimos una pelea de aquellas, esta fue fuerte eso sí, saliste de la tienda muy rápido, casi ni alcance a pensar, cuando me estabas mirando hacia atrás y te disponías a cruzar la calle, pasó lo que no tenía que suceder. Sí, ese carro de verduras pasó por arriba tuyo, nunca había visto un triciclo tan cargado de vegetales.
Te tomé entre mis brazos y mis lágrimas caían, y cuando ya estaba pensando que esa iba a ser nuestra última pelea, abriste los ojos y me dijiste “puta que soy aweonao”, yo sólo asentí con la cabeza.
El mundo se había arreglado, nada importaba, ni los gritos del viejo del carro que tenía los tomates, lechugas, porotos, limones y cuanta cosa te imagines, tirada en el pavimento, ni las caras de la gente que pasaba por la calle, ni las gallas de las torpísimas tiendas que no entendían como pasó todo, por estar más preocupadas de la ropa que del resto del mundo.
Lo ayude a pararse, estaba medio cojo y machucado, pero bien al fin y al cabo. Espero tener Amigo por mucho rato más.

Ay :c
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