
Nos vamos juntos en la micro?
Le preguntó, ella sonriendo le dijo que mejor se iría caminando.
Dos abrazos, dos medios besos y sus caras se perdieron de vista.
Cualquier persona que la mirara pensaría que es su peor momento, toda desarreglada, pálida, caminando lento, y con la mirada fija en el pavimento.
Las imágenes de aquella noche las recordaba constantemente, sólo porque quería hacerlo.
De besos que producen sonrisas y sonrisas que producen besos, que terminan en caricias y miradas.
Nada le importaba, sólo recordaba sensaciones tan recientes y que hace tanto buscaba. Esperando impaciente poder repetirlas.
Llega a su casa disimulando su felicidad, habla con su madre, de esto y aquello, todo iba normal hasta que ella le dice “¿supiste del tremendo choque de esta mañana?, creo que fue entre un camión y una micro… ” mientras picaba la cebolla con gran destreza.

sugerente.
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